PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dimecres, 7 de novembre de 2012

HEMEROTECA: reseña sobre el nacionalismo alemán (1998)

PUBLICADA EN EL Nº 43-44 DE LATERAL, JULIO-AGOSTO DE 1998

  

Nación y nacionalismo en Alemania

Joaquín Abellán
Madrid, Tecnos, 1997
283 págs., 1700 pts

El libro de Abellán es una exposición clara y bien documentada del proceso nacionalista en Alemania, desde el momento en que surge como problema, en 1815, hasta la actual coyuntura de la reunificación. Analiza con gran detalle las circunstancias históricas, sociales, políticas y culturales en las que se fraguó la nación alemana, sin descartar para ello toda la simbología ancestral, la aversión a las minorías étnicas molestas y la exaltación de la cultura popular, que casi todos los nacionalismos necesitan como vehículo de expresión y captación de adeptos.

La cuestión alemana es peculiar respecto de otros nacionalismos europeos porque ha de conjugar una forma de organización política concreta con la existencia de una comunidad cultural, la alemana, cuya extensión geográfica es mayor que la nación política alemana misma. Desde 1815 hasta 1945, todos los diversos modelos de Estado alemán han sido de alguna manera incompatibles con el sistema político del resto de Europa, ya que el nacionalismo alemán siempre ha pretendido conseguir un estatuto político para la comunidad cultural alemana, es decir, ha aspirado a reunir en un Estado alemán a todos los territorios culturalmente alemanes. Y en cambio ha sido reticente a la hora de ceder otros territorios y población claramente no alemanes: el Trentino italiano, Limburgo holandés, Poznan en Polonia y Bohemia en Chequia. La formación de un Estado alemán en estas condiciones ha sido siempre un peligro para el difícil equilibrio europeo, y por ello la reunificación de 1990 levantó ampollas entre polacos, eslavos y franceses. 

Josep Pradas
                                                                                          
                                                                                                                                            



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